Crítica Something Borrowed


Desde que vi el tráiler de esta película no era de las mías. Sin embargo la adorabilidad de Ginnifer Goodwin hizo que anoche me dispusiera a verla.

No es tan mala como me imaginaba. La historia en realidad es interesante en el terreno de las comedias románticas porque siempre suelen poner a la protagonista como la víctima inocente y aquí es Rachel la que mete la pata.

Lo que no me ha gustado es la imagen que han dado de Darcy. Personaje que está hecho plenamente para que te caiga mal y desees que el novio la deje. Ella es la mala y con eso perdonamos los cuernos ¿no?. Si ya habían sido originales mostrando que esta vez la culpa la tenían los protagonistas, no veo adecuado esa justificación en el personaje de Darcy que da la razón para que esto haya pasado (y no quiero soltar muchos spoilers).

Como fan de John Krasinski que soy, no entiendo cómo éste no ha sido el galán de la película. Me he llevado shippeando Rachel/Ethan desde el maldito tráiler y eso que sabía que la historia no iba de ellos. Es más, pensaba que a él ni siquiera le gustaba ella. Su personaje ha sido uno de los mejores, adorable y certero en todos sus comentarios y consejos sobre el triángulo amoroso. Después resulta que estaba enamorado de Rachel y mi fan no podía entender cómo ésta no caía en sus brazos.

Y es que hay que tener en cuenta que por muy bonita que sea la relación de Dex y Rachel, el chaval es un sosaina sin personalidad, es más ese es su principal problema durante toda la película. Se deja manipular por todo el mundo y hace lo que todo el mundo espera que haga, aunque eso no le haga feliz. Rachel está cortada un poco por ese patrón pero sus acciones son mucho más interesantes y tiene más carisma (tampoco mucha más).

En general una película entretenida pero con personajes muy flojos y un John Krasinski que se sale.

Adiós One Tree Hill


Me dispongo a ver el final de One Tree Hill. Mierda, me he bajado Glee. ¡Ah no! Que es One Tree Hill pero les ha dado por rellenar el episodio con actos musicales. No sé de qué me sorprendo si toda esta última temporada ha sido un relleno. Que me cuenten a mí a qué venía esa aparición estelar de Chad Michael Murray que tenía más de cameo que otra cosa.

 Los de One Tree Hill nunca han sabido hacer las cosas bien, pero aquí ha tenido parte de culpa la cadena CW que nos les avisó de que renovarían para una novena temporada hasta última hora y ya habían dado un cierre más que digno a la serie en la octava temporada.

 Este año al tratarse de una temporada muy reducida, tan sólo 13 episodios, se lo podrían haber currado un poco más y desarrollar la despedida a lo largo de toda la temporada. Pero en vez de eso se han centrado en secuestros, vandalismo y agresiones. ¿Por qué? Porque esto es One Tree Hill, el pueblo de los psicópatas. La gracia que me hacía la promo de la temporada donde Brooke decía que le gustaba su hogar porque se sentía segura.

 ¿Segura? Un psicópata que se hace pasar por hermano de Peyton, un tiroteo en el instituto, una niñera loca que secuestra a Jamie, todo Dan Scott, dos accidente de coches…estos son algunos de los incidentes que han ocurrido en One Tree Hill y son sólo los que me acuerdo de momento.

 Estos hilos argumentales siempre han sido criticados por los fans y hasta en la serie muchas veces se burlan de ellos mismos. Entonces ¿para qué vuelves a meter estas historias? Porque a medida que avanzaban los episodios no había manera de intuir cómo despedirían la serie.

 Finalmente a Julian se le ocurre hacer una serie sobre el famoso libro que escribió Lucas. Ya tenemos ahí los momentos de rodaje que harán que los protagonistas empiecen a recordar. No es que sea un final malo, pero que todo esto pase en un capítulo como que no. Al chaval se le ocurre la idea y en dos episodios ya tiene guión y rodaje empezado. ¿Pero cuánto ha pasado dos años o qué?

 Lo más gracioso de todo es que por muy bonito que esto haya sido, ya se ha visto anteriormente. Ya en temporadas anteriores se recurrió a este argumento, salvo que en vez de una serie, se hacía una película que no llegaba a buen puerto. Además también recuerda mucho al final de Dawson Crece donde Dawson creaba una serie sobre su propia vida, The Creek. Los de OTH lo sabían y Brooke mencionaba la serie The Creek a Julian.

 Lo único bueno de esta temporada ha sido el final de Dan Scott y su reencuentro con su hermano Keith (hasta me emocioné). Brooke ha hecho las paces con sus padres y Clay y Quinn se han casado (por cojones había que haber una boda en la última temporada). La historia de Clay y Quinn ha estado muy bien, todo muy bonito aunque un poco increíble, la verdad. Lo del niño se las trae aunque sea una monada.

 En este último episodio ha habido momentos emotivos con Brooke recuperando la casa de su infancia, las escenas de los chicos recordando sus yos pasados o esa mención a Jimmy y Keith.  Pero en general ha sido un episodio muy flojo donde ha sobrado tanta música que se ha comido minutos y minutos de lo que podría haber sido llenado con argumentos. Pero para una temporada tan mediocre como la que ha sido la novena temporada de One Tree Hill, no ha acabado tan mal como uno podría esperar.

 Es una pena que personajes tan entrañables como Brooke o Haley se hayan tenido que ver involucrados en tanto argumento sin sentido. Y es que lo que hace que la gente vea esta serie, siempre han sido sus personajes. Creces con ellos, los quieres, los admiras y hasta te cabreas con ellos. Este amor, a veces incondicional, hace que muchas veces los fans no admitan lo mierda que han sido algunos de sus episodios, en este caso toda la temporada.

 Grandes personajes, historias mediocres. Hasta siempre One Tree Hill.

Artículo de Bent en Diario de Cádiz


Amanda Peet (Studio 60) es Alex, una abogada recién divorciada cuyo ex está en la cárcel. En su intento por reconducir su vida, se muda junto a su hija a una casa nueva. Para remodelarla contrata a Pete, interpretado por David Walton (Perfect Couples), del que no tiene muy buenas referencias por sus continuos escarceos con las mujeres.

La supuesta gracia que tiene esta serie consiste en el contraste de caracteres de estos dos protagonistas y de la tensión sexual no resuelta que mantienen. Eso de que los opuestos atraen por muy cierto que sea, ya está muy manido. La calma de Alex se verá alterada con la llegada de Pete y sus compañeros. Parece ser que a Pete ninguna mujer se le resiste y el resto de compañeros temen que puedan volver a perder un trabajo por los líos de faldas. Aunque Alex tiene las cosas claras y no tiene intención de caer en las redes del mujeriego contratista, la serie es muy predecible.

Aunque este tipo de relaciones siempre han triunfado entre los espectadores, recordemos Luz de luna, el hecho de que la trama se centre en ellos dos hace poco a favor a la serie. En el primer capítulo sólo hemos visto el interés de Alex por remodelar la cocina y la tensión entre los protagonistas. No nos cuentan nada más y no parece que tengan intención de hacerlo. Cierto es que se trata de una comedia ligera pero es que además provoca pocas risas. Gags típicos y situaciones más que vistas es lo único de Bent.

Una pena que se desperdicie el talento de Peet o Jeffrey Tambor. Con la cantidad de comedias que hay en la parrilla norteamericana y las que se quedan por el camino, es extraño que unas premisas tan simple como las de Bent hayan podido recibir la luz verde. Hace tiempo que se echa de menos una gran comedia. Cómo conocí a vuestra madre está sufriendo grandes baches, la calidad de Glee ha caído en picado y series más innovadoras como Community no terminan de convencer a la audiencia. Las únicas que se mantienen, cómo no, son Big Bang y Modern Family, pero ambas tienen ya unos años y se han estancado en una fórmula. Esperemos que la crisis de comedias en Estados Unidos pase pronto y volvamos a sorprendernos. Bent, por lo pronto, no es la elegida para el relevo.

La NBC no levanta cabeza, las únicas series que han renovado han sido Smash y Grimm. La primera tuvo un éxito tremendo en su primer episodio pero la crítica ha sido mucho más dura a partir de ahí y Grimm no ha presentado ninguna novedad al conjunto de series sobrenaturales de las que ya disfrutamos.

Fuente: http://www.diariodecadiz.es/article/television/1222269/amanda/no/se/remodela.html

[Spoiler Alert] ¿Quién es A? Las Pretty Little Liars descubren a su Cyberbully.


Ya sabía yo que debería haber abandonado el barco antes de que se hundiese. Y es que hace unos días que acabó la segunda temporada de las Pretty Little Liars o como dice una amiga mía, las Perras Mentirosas. Un episodio homenaje a Psicósis (porque ellas lo valen) que decepciona y aclara pocas cosas.

Hace poco por cuestiones de trabajos de fin de master y demás, tuve una charla con algunos adolescentes sobre el fenómeno de las series teen. Estas que se centran en la vida de los adolescentes en los cuatro años que dura el instituto. Resulta que más de una me decía que veían Gossip Girl por los modelitos que llevaban los personajes (¿Qué otra razón hay?) y con esta serie pasa un poco lo mismo. Son las Gossip Girls lowcost. Aquí suelen tirar de HM y tiendas similares.

Artículo completo en Frikarte

The Big Bang Theory ya no es lo que era (Colaboración con Frikarte)


Este artículo lo comparto con la web de Frikarte

Sé  que me crearé más de un enemigo con este artículo, pero desde hace tiempo The Big Bang Theory no me llama nada la atención. Más de uno pensará igual que yo, pero decirlo en voz alta cuesta.

 Y es que esta serie nos ha dado a uno de los mejores personajes de la televisión con Sheldon Cooper. He leído varias veces a gente comentando cómo Sheldon ha acaparado todo el protagonismo de la serie, algunos lo decían a modo de crítica y otros como halago.

 Al principio no estaba de acuerdo con las voces críticas. Sheldon era lo mejor que había parido una serie de televisión desde hace mucho tiempo, puede que desde la serie Friends. ¿Cómo pensar que esto podía ser algo malo para los frikis de The Big Bang?

 Pero han pasado varias semanas y yo sigo sin ver los episodios. Una cosa que ha traído el cierre de megaupload es que he reorganizado mis prioridades televisivas. Tenemos menos tiempo y las descargas son más lentas. Ya han caído Up All Night y Glee. Una porque aunque los personajes me caen muy bien, no quiero seguir una serie que no tiene nada interesante que contarme. El día a día de esta familia hace gracia, pero no engancha.

 Glee por otra parte, ha sido desechada de mi disco duro por mala. Las cosas claras. Mi atracción por Darren Criss no puede sostener el interés por la serie, por muy guapo y bien que cante.  Que se centren en los musicales y que las historias sean cada vez menos verosímiles no ayuda nada a mantener la ilusión que sí tenía en un principio. Y no hablemos del final del último episodio en el que se nota la falta de ideas.

 Con The Big Bang Theory me pasa un poco como con Up All Night. Los personajes me caen bien, Sheldon y Amy me divierten muchísimo. Ellos dos son los personajes más frescos de esta producción. ¿Pero qué me estáis contando? Nada. Sigue haciendo gracia, pero los capítulos se olvidan transcurridos unos minutos. Las comparaciones son odiosas, pero con Friends esto no pasaba. Da igual que se haya repetido la serie mil veces, con un solo visionado se nos quedaban las escenas grabadas en la mente.

 La historia de Penny y Leonard se supone que era a trama horizontal de la serie, el famoso ¿se liarán o no se liarán?. Pero a nadie le interesa, los guionistas se dieron cuenta y por eso no ha tenido mayor desarrollo en la trama, pero es que cuando intentar recuperar esa historia, no interesa. Y otra vez comparándola con Friends, tenemos a Ross y a Rachel. Con esta pareja hemos sufrido, nos ha interesado la evolución de su relación y hemos estado pegados al televisor durante 10 años para saber si acabarían juntos.

 Quizás el problema de The Big Bang Theory sea el que todo el mundo decía y Sheldon el arma infalible de la serie, ha acabado por volverse en su contra. La genialidad de un personaje no puede interferir en qué quieren contarnos.

Chuck: Deja que el geek se quede con la chica


Tras cinco temporadas y unos cuántos sustos, finalmente, Chuck Bartowski se ha despedido del Buy More.

La pequeña serie de la NBC por la que nadie apostaba, ha conseguido mantenerse en antena todos estos años y con una gran base de fans.

Yo caí en sus redes un poco más tarde. Al principio era un poco reacia, puede ser que no me inspirase mucha confianza el hecho de que su creador era el mismo que el de The OC y Gossip Girl (Josh Schwartz). Pero fue ver un episodio y tragarme una temporada en una semana.

¿Qué me enganchó de Chuck? La familia Bartowski. La relación tan fresca entre Chuck y su hermana, lo awesome de su cuñado y los papás espías que molaban tanto (Scott Bakula y Linda Hamilton). Pero sobre todo, Chuck.

Es él quien sustenta a esa familia natural y a su familia profesional. Gracias a la personalidad adorable y fiel de nuestro querido Bartowski, el mundo de los espías ha ganado corazón y nos ha descubierto el lado más emotivo de Casey, algo que parecía casi imposible.

Antes de ponerme a hablar sobre el final de la serie, hay que hacer mención a Morgan. El mejor amigo de Chuck que aunque a veces se me haya hecho muy pesado (lo siento pero a veces tanto comic relief me descolocaba) ha sufrido una gran evolución en la serie, en el terreno personal con su madurez en su amistad con Chuck y en el terreno profesional.

Pero para mí la serie siempre había sido sobre Chuck y Sarah. Sobre cómo el geek se queda con la chica, algo que ya pasó al final de la cuarta temporada y que me pareció en su día el mejor final de serie que podían haber hecho.

Por eso quizás la vuelta en la quinta temporada me ha parecido un poco más floja que en las anteriores, podemos culpar a que se cerraron muchas tramas en la cuarta temporada o podemos culpar a la eterna maldición de Luz de luna. Pero lo cierto es que hasta que no han metido un conflicto serio en la pareja protagonista, no he vuelto a engancharme.

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