Finalmente pude ir a ver Brave ayer por la tarde. Había una patulea de niños chicos que me hizo sospechar que no me enteraría de nada por los gritos, pero salvo por unas risas a destiempo…Es que los niños chicos cuando van al cine tienen una manía, si hay un chiste y escuchan a alguien reírse, ellos se ríen. Puede que el primero que se haya reído lo haya hecho por algo ajeno a la película, pero da igual, la cadena risistas comienza. Es por eso por lo que siempre al cabo de unos cinco minutos escuchamos a uno de los peques reírse cuando ya todos se han callado.
Pero obviando el tema tan curioso de cómo funciona una mente infantil, empecemos con la película.
Pues sí, se me tiene un aire la chica. Pero más quisiera yo tener el tipazo y la melenaza inhumana de Mérida. La película me ha parecido muy bonita. Sé que hay gente que no ha terminado de encontrarle su aquel. Pero la historia, que para mí es lo importante me ha parecido preciosa y me han encantado los personajes que conforman la familia. Es un poco rápida, podría haberse desarrollado más algunas partes, pero para contar la historia no hubiesen sido necesarias. Por tanto, también es un alivio que hayan querido centrarse en el meollo de la cuestión.
La he visto doblada y me ha parecido un doblaje con mucho acierto. Ya he salido encantada con la interpretación de Paula Ribó que da voz a Mérida. Aunque tengo muchísimas ganas (y si en Cádiz hubiese cines en versión original, iría a verla) de verla en VO. Esos acentos escoceses son preciosos y la voz de Kelly McDonald me tienen completamente enamorada.
Ahora estoy obsesionada con conseguir la Barbie de la maldita muñeca pero está agotada! y además debe ser demasiado cara…qué desgracia esta la de no tener ni un duro.









